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lunes, 22 de agosto de 2011

Pa' habernos estrellao'.

Esta mañana, después de haber pasado toda una noche de perros con fiebre, le pedí a mi madre que se acercara al kiosko a por Vogue septiembre (que ya iba tarde). Siempre me inquieta el hecho de imaginar con qué contenidos nos deleitará el equipo de Vogue en el nuevo número o simplemente cómo será la portada del mes (si es que no la he visto ya en internet, aunque sí es así me sigo quedando con la misma cara de imbécil emocionada cuando la tengo entre las manos), además, este número era especial porque viene con Vogue Colecciones y se abre nueva temporada.

Para más inri, este mes, la portada la protagonizan tres "super tops": Eva Herzigova, Helena Christensen y Claudia Schiffer. Sin embaaaargo, cuando mis ojos se han posado sobre la revista no he podido evitar soltar un: "Por Dios, qué estampado más hortera difícil de mirar". Sobrecogida me sigo hallando en este momento. Y matizo: digo estampado porque los tres vestidos en sí no me resultan nada del otro mundo; vestidos de gasa, unos con más vuelo, otros con menos.

Ante mi estado de shock, he decidido ser valiente y lanzarme directa a releer entre páginas en busca de lo que me estaba temiendo. Y ahí estaban esas fatídicas líneas en las que se confirmaban todas mis sospechas: los vestidos (y el estampado) los firmaban Dolce&Gabanna.

Me explico. No es que yo tenga nada en contra de D&G (que tal vez...; será un tema a tratar más adelante, no quiero herir sensibilidades en esta primera entrada "profunda"), pero dejo pregunta en el aire: ¿Si no supierais que estos vestidos los firman D&G y se los vieseis encasquetados a una señora de 40 años -ciñéndome al ejemplo de portada-, no os daría por pensar que no es más que una personita de un mal gusto aventajado? No sé yo... pero a mi me da que es un rollo que roza lo "emo" y que se quedó ya atrás hace mucho tiempo. Señores diseñadores, que vale que ahora nos vaya lo vintage, o revivir lo muerto, como quieran, pero es que hay cosas que están mejor en el fondo del armario (como los zapatos de punta de pico...).

No se yo si ahora nos vamos a tener que conformar con cualquier cosa que nos "dicte uno de los grandes". Que si a los señores de D&G les dan por decir que ponernos un huevo frito (e insisto, frito) en la cabeza es tendencia, allí que vamos todas a engrasarnos el pelo.

En fin, yo ahí lo dejo. Y me reitero: a mí este estampado me parece que más que estrellado, es para estrellarse.


VOGUE sep2011

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con lo que expones sobre este estampado, es más, yo pensé lo mismo cuando lo vi.
Lau.

Anónimo dijo...

No sólo son los trajes,ni los zapatos (que por supuesto son lo peor del conjunto), sino la pose en sí misma es demencial,no hay más que ver la expresión de Helena,¿quién eligió el estilismo?¿Frankenstein?
Sobre lo que has dicho acerca de D&G estoy totalmente de acuerdo,en pocas ocasiones nos deslumbran con sus elecciones,aunque recuerdo una colección crucero de hace ya unos cuantos años, en la que predominaba el rosa pastel y la gasa, en la que no se equivocaron y llegaron incluso a tener gusto. Por lo demás, D&G siempre me ha parecido un poco para gente con dinero y sin gusto,cosa que se percibe además con sus técnicas de merchandising,pues en sus tiendas la música es prácticamente la del Bershka pero a un volumen más bajo, y creo que lo único que me pareció agradable a la vista fue la lecencería, ahí sí he de aceptar que tuvieron gusto en la ocasión que visité la tienda de vía condotti, aunque cómo olvidar que todos los canis del mundo llevan ropa interior de ellos. Me ha parecido una crítica excelente y entiendo tu desilusión,pero también has de entender que la edición de Vogue España no es de las mejores...Espero que esto no marque tendencia,pues sería una catástrofe para encontrar ropa, y sobre todo zapatos, decentes,pues como sabrás todas las tiendas de prêt-à-porter imitan a las grandes firmas al fin y al cabo, no hay más que entrar en Zara, a quién le han retirado varios productos ya por imitación (cómo olvidar los de Balmain del pasado otoño).
¡No a la vuelta de los tacones de pico!
Tu fiel admiradora,
LittleMüssse!

Piluka dijo...

Acabo de leer tu mensaje en mi blog, los macarons en Sevilla los venden en Colette, en la calle Virgen de Lujan, en los Remedios.
Espero haberte servido de ayuda.
Un saludo.

Vero_Tama dijo...

Hasta una persona a la que no le interese directamente la moda (aunque este número es uno de los que ha llegado a mis manos) puede ser consciente de que el estilista y los diseñadores de turno la han "liado pardísima" con este número. He de decir que a mí nunca me ha encandilado D&G, pero es que últimamente se llevan la palma.
Y, estoy de acuerdo con tu fiel admiradora "LittleMüssse" en cuanto a que el atuendo es perfecto para gente sin gusto y con dinero. Pero, por ahora, quienes "tienen" la palabra de decir "esto se lleva y esto no", son ellos. Y es una lástima, no por nada, sino porque hay gente que olvida por completo su criterio por tan sólo "ir a la moda".
Una "seguidora", que se olvida de su blog y del de los demás y después relee todas las entradas atrasadas en un día. (V.T. ;D)